Tuesday, December 21, 2004

 

La revolución en Ucrania

Por Richard Pipes


"Han ganado, y han ganado de una manera decisiva, irreversible e incondicional." Esta es la reacción del diario ruso Izvestiia ante la decisión de la corte suprema de Ucrania de anular los resultados de la reciente elección presidencial y celebrar una nueva. El "ellos" implícito en la oración son los partidarios de Víctor Yushchenko, que, según todos los observadores, fue despojado de la victoria mediante un burdo fraude electoral perpetrado por su principal oponente, Víctor Yanukovych, y por quienes lo respaldan, el saliente presidente Leonid Kuchma y la minoría rusa de Ucrania. Nunca antes los acontecimientos en Ucrania habían atraído tanta atención internacional, y con justa razón: representan una genuina revolución democrática con consecuencias potencialmente explosivas para todos los estados que una vez formaron el imperio soviético, incluyendo a Rusia.

Ucrania es un país joven con un recién madurado sentido de identidad nacional. Hasta mediados del siglo XIX, era "la Pequeña Rusia," una región y un pueblo al que los Grandes Rusos consideraba un parte intrínseca de su propia nación. Los rusos miraban con profunda desconfianza las demandas ucranianas de nacionalidad independiente, tanto que en 1876 el gobierno zarista prohibió que se imprimieran obras en idioma ucraniano. Posteriormente, el centro del nacionalismo ucraniano se trasladó a Galicia, que se hallaba entonces bajo el dominio austriaco.

En gran medida, las exigencias rusas sobre Ucrania descansan en el hecho histórico de que el primer estado ruso estuvo radicado en Kiev, que es hoy la capital de Ucrania. Aquel estado fue destruido por los invasores mongoles en el siglo XIII, hacienda que la población y el estado rusos se desplazaran a la zona boscosa del noroeste, con la capital en Moscú. Lo que había sido el principado de Kiev quedó bajo gobierno polaco en siglo XIV, donde permanecería durante unos cuatrocientos años. ("Ucrania" se deriva de la palabra eslava para "frontera," lo que explica por qué su nombre era tradicionalmente precedido –correctamente en mi opinión- por el "la," como es el caso en "los Países Bajos.")

La larga experiencia ucraniana bajo gobierno polaco produjo un desarrollo cultural y político que la diferenció mucho de Rusia. A diferencia de Rusia y de su autocracia, Polonia era una monarquía constitucional dominada por la nobleza, con instituciones parlamentarias y amplias libertades civiles. A través de Polonia, los ucranianos cultos se familiarizaron con Occidente. Una gran parte de la población ucraniana estaba constituida por siervos prófugos de Moscovia: estos formaron las anárquicas comunidades cosacas que no reconocían ninguna autoridad externa. Todo esto generó una tradición libertaria muy diferente del aislado y rígido régimen que imperaba en Rusia.

Rusia adquirió Ucrania de manera gradual, empezando en el siglo XVIII y terminando a mediados del siglo XX cuando – como resultado del pacto Stalin-Hitler- la última avanzada de Ucrania, Galicia, que era polaca, pasó al poder soviético. Lenin le había concedido a la Ucrania bolchevique el status de república soviética, formalmente soberana pero en realidad sujeta al control del partido comunista ruso. Bajo el gobierno de Stalin, la región sufrió terribles depredaciones, incluyendo una hambruna, artificialmente provocada por el dictador a principio de los años 30, en la que murieron entre 7 y 9 millones de ucranianos.

Cuando la URSS se disolvió en diciembre de 1991, Ucrania declaró su independencia, una decisión reconocida por el nuevo presidente, Boris Yeltsin. Pero una gran mayoría de los rusos encontró psicológicamente imposible acostumbrarse a la pérdida de de Ucrania, la más rica de las antiguas repúblicas soviética y habitada por un pueblo afín (los dos comparten un ancestro común original de Kiev). El sucesor de Yeltsin, Vladimir Putin — que sigue muy de cerca las encuestas de opinión y ajusta sus políticas en consecuencia —empezó a ejercer presión sobre Ucrania y otras naciones del llamado "exterior cercano" en cuanto llegó al poder para traerlos de regreso al rebaño. A este fin ha empleado una serie de recursos, incluyendo la intimidación económica y militar. Ha ejercido la presión militar a través de contingentes del ejército ruso que Moscú se niega a retirar de esos países en violación de compromisos anteriores. En algunas regiones, particularmente Georgia, estas políticas imperialistas han producido graves tensiones.

En Ucrania, Moscú se ha apoyado en varios grupos que comporten un interés común en mantener estrechos vínculos entre los dos países. Uno de ellos es la burocracia, que teme las fuerzas democráticas y busca apoya para mantenerlas contenidas. También están los llamados "oligarcas," ricos industriales con base en el este de Ucrania. Y por ultimo los rusos que domina en las regiones industriales del este y que instintivamente gravitan hacia Moscú más bien que hacia Kiev.

En la pasada década, Kuchma ha formado algo así como una tácita alianza con el Kremlin, cuyo principal resultado ha sido el estancamiento político y económico. En palabras del politólogo ucraniano Alexander Vydrin:

Durante los diez año de su presidencia, Kuchma no ha cumplido ni una sola de las promesas de su campaña electoral: ni el desarrollo del auto-gobierno local, ni la reforma territorial-administrativa. . . . ni la lucha contra los oligarcas, ni la solución del problema del idioma, ni los problemas de la justicia social. Ningún problema ha sido confrontado y resuelto. Todos han quedado congelados. Kuchma es un formidable especialista en el arte de congelar problemas. Esta es una de las principales causas de la crisis política que hoy sufre Ucrania.

El acontecimiento que ha hecho estallar esta latente crisis ha sido la elección presidencial. Yushchenko no es un novicio en política. Fue primer ministro de 1999 a 2001, dándole al país su propia moneda y poniendo en práctica una serie de medidas económicas constructivas. Sin embargo, se ha ganado la profunda desconfianza de los apparatchiks ucranianos así como de los oligarcas, en parte porque lo perciben como un peligroso reformador populista y en parte porque sospechan que tiene simpatías pro-occidentales. En realidad, algunos de los partidarios de Yushchenko han hablado de unirse a la OTAN. Tampoco ayuda que su esposa haya nacido en Estados Unidos, lo que suscitado ridículas acusaciones de que tiene vínculos con la CIA.

El establishment prefiere con mucho a Yanukovych, un mediocre burócrata incapaz de crear problemas. Su base está en el este y sur de Ucrania, regiones industriales y mineras con sustanciales poblaciones rusas. Elementos moscovitas manipularon a su favor la reciente elección presidencial para garantizar que Ucrania permaneciera cerca de Moscú y se mantuviera política y económicamente "congelada."

Una extraordinaria característica de la crisis política ucraniana ha sido el desbordamiento de masivo apoyo popular a favor de Yushchenko. En Rusia, semejantes manifestaciones de masas han sido prácticamente desconocidas: Todas las decisiones que afectan la política del país han sido resueltas por pequeñas elites con un mínimo de participación popular. Aunque muchas de las manifestaciones en Kiev y otras ciudades del este y centro del país no fueron realmente espontáneas sino organizadas por los partidarios de Yushchenko, indudablemente reflejan una auténtica cólera popular ante los intentos del establishment de conculcar sus derechos democráticos. Ucrania está viviendo una revolución en el verdadero sentido de la palabra — la primera en los estados que sucedieron a los soviéticos pero probablemente no la última.

Esta perspectiva es lo que preocupa al establishment ruso. Putin, normalmente muy cauteloso, ha intervenido directamente en los asuntos ucranianos tratando de garantizar la elección de Yanukovych. Lo hizo mientras le advertía a las potencias occidentales que no intervinieran. La prensa rusa refleja la frustración de las autoridades rusas ante la perspectiva de que Ucrania se escape de su control y se acerque a Occidente. Según la BBC, el diario Rossiiskaia gazeta está espantado ante la posibilidad del triunfo de la democracia en Ucrania, dada la posibilidad de que el movimiento se vaya a extender: "Rusia no puede permitirse una derrota en la batalla por Ucrania. Además de todo lo demás, la derrota significaría revoluciones de terciopelo. siguiendo la variante de Kiev, en Bielorrusia, Moldavia, Kazajstán, Kyrgyzstan, y posiblemente Armenia." Pravda percibe una amenaza todavía mayor y más directa, contra la misma Rusia: "Ahora estas mismas fuerzas (occidentales) están tratando de sojuzgar a Ucrania y Bielorrusia para luego ganar completo control de Moscú. ¡Completo control! Ya no pretenden ocultarlo . . ."

Ante la perspectiva de nuevas elecciones en este mes y la casi segura victoria de Yushchenko, las fuerzas pro-Moscú están considerando dos medidas. Una es debilitar la presidencia transfiriendo parte de sus poderes constitucionales al parlamento — Kuchma ha sometido un proyecto de ley en este sentido. La otra es amenazar con un fraccionamiento de Ucrania haciendo que las regiones del sur y el este se declaren "autónomas," i.e., una secesión.

Aunque a Moscú le pueda parecer tentador, s

este último recurso, sería muy prejudicial a sus intereses y, por consiguiente, muy improbable que se pretenda poner en práctica. Porque si las regiones con fuerte presencia rusa se fueran a separar, Rusia perdería cualquier influencia que pueda tener sobre las regiones central y occidental de Ucrania. Estas últimas se moverían inexorablemente hacia relaciones más estrechas con Occidente, particularmente con la vecina Polonía, un miembro de la OTAN y de la Unión Europea. Sin duda, sería una victoria pírrica.

La revolución ucraniana es un fenómeno extraordinariamente alentador. El temor expresado por algunos rusos de que pudiera afectar el "exterior cercano" es probablemente justificado, y positivo. Porque, a largo plazo, pudiera extenderse a Rusia, infectándola con el virus de la libertad.

El Sr. Pipes es profesor emérito de historia en Harvard. Su último libro se titular Vixi: Memoirs of a Non-Belonger.

Comments:
I didnt find thing that i need... :-(
msn
 
Buy cialis online

http://mtsu32.mtsu.edu:11263/_disc2/00000195.htm#soma
 
Buy levitra online

http://mtsu32.mtsu.edu:11263/_disc2/00000193.htm#cialis
 
Post a Comment

<< Home

This page is powered by Blogger. Isn't yours?